“Una cosa debe quedar clara para todos: Groenlandia no quiere ser propiedad de Estados Unidos. Groenlandia no quiere ser gobernada por Estados Unidos. Groenlandia no quiere ser parte de Estados Unidos”.
Los comentarios enojaron a Copenhague, que ha sido un ferviente partidario transatlántico y envió tropas a luchar en las guerras estadounidenses en Irak y Afganistán.
“Malentendidos”
La ubicación de Groenlandia es de suma importancia estratégica ya que se encuentra en la ruta de misiles más corta entre Rusia y Estados Unidos. Por lo tanto, es una parte crucial del escudo de defensa antimisiles de Estados Unidos.
También pidió a la OTAN que defienda Groenlandia, diciendo que las garantías de seguridad eran “la mejor defensa contra las amenazas chinas o rusas en el Ártico”.