Pero sólo se dan nombres a algunos fenómenos meteorológicos extremos.
¿Podría haber beneficios en darle un nombre a todas nuestras condiciones climáticas extremas?
Una breve historia de la denominación de tormentas
Otros fenómenos meteorológicos se tratan de manera diferente. Los grandes incendios forestales suelen recibir nombres informales basados en la fecha o el lugar, como “sábado negro” o “verano negro”, mientras que los incendios forestales más pequeños suelen permanecer sin nombre.
En cambio, otros fenómenos meteorológicos extremos (incluidas las bajas temperaturas de la costa este, grandes inundaciones y olas de calor) siguen sin nombre, aunque a menudo causan daños comparables.
El poder de un nombre
La misma lógica subyace a la denominación de los huracanes: los nombres cortos y únicos reducen la confusión cuando ocurren múltiples tormentas simultáneamente y mejoran la comunicación entre las autoridades, los medios y el público.
Aunque sólo alrededor de un tercio de los participantes recordaba el nombre, la investigación proporcionó la primera evidencia del mundo real de que nombrar las olas de calor puede mejorar la conciencia pública y el comportamiento protector.
Si bien la organización reconoce que el calor es una amenaza importante y creciente para la salud pública, concluyó que nombrar olas de calor individuales podría desviar la atención del mensaje crítico: quién está en riesgo y qué acciones se deben tomar.
¿Debería seguir Australia?
Para estos, la designación podría mejorar significativamente la comunicación, la detección y la preparación sin los mismos inconvenientes destacados por la OMM durante las olas de calor.