Las personas que se unan o apoyen a grupos de odio designados por el gobierno podrían enfrentarse a 15 años de prisión según las nuevas leyes en respuesta al ataque terrorista de Bondi. Algunos parlamentarios de la coalición ya han expresado su preocupación por el impacto de las leyes en la libertad de expresión, mientras que un destacado grupo extremista ha anunciado su disolución.