febrero 10, 2026
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La icónica Catedral de Milán encanta a los deportistas olímpicos con una mezcla de arte, historia y vistas del horizonte.

MILÁN, Metrópolis Milán – La imponente pieza central de Milán, la Catedral de Milán, está emocionando a miles de visitantes olímpicos este año, brindando un día de turismo que combina historia, arte y vistas del horizonte.

Iniciada en 1388 a finales de la Edad Media y terminada en 1965, la catedral es considerada una de las iglesias más grandes del mundo y un símbolo invaluable de la ciudad.

En el interior, los turistas pueden admirar más de 3.400 estatuas, 135 torres, así como frescos, vidrieras y esculturas. La estatua de la Virgen María en la puerta principal llama especialmente la atención como un punto focal centenario que los visitantes a menudo frotan para preservar su brillo.

Los guías señalan la compleja historia del edificio: seis siglos de construcción en los que participaron 78 arquitectos, con restauraciones tras las batallas de la Segunda Guerra Mundial, que dejaron recordatorios visibles de la historia de la guerra de Milán.

El techo de la catedral ofrece una perspectiva poco común, lo que permite a los visitantes caminar entre las torres y disfrutar de vistas panorámicas de la ciudad.

Debido a la supuesta influencia de Leonardo da Vinci en el diseño interior, la catedral sigue siendo el corazón de Milán y una visita obligada para los viajeros durante los Juegos Olímpicos.

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